Dic 09

Desiderio Navarro

Desiderio Navarro

(1948-2017)

—¿De qué se piensa en Cuba ahora, según su opinión? Este país trascendió en otros siglos por la hondura y alcance de grandes pensadores, pero en las últimas décadas pareciera que, más allá de la ejecutoria política directa de varias figuras, no abundan las personalidades que marquen pauta por esa labor invaluable de pensar un pueblo. ¿Coincide con eso?

—Resulta difícil saber lo que se está pensando en el medio intelectual, así en general. Entre otras cosas, porque desde los 70 se desalentó la figura del intelectual público revolucionario, o sea, crítico, y ahora estamos pagando los costos de ello. Habría que ver cuánto pensamiento afloraría en nuestra vida pública cuando se le ponga fin a la invisibilización del intelectual en la esfera pública en general y en los medios masivos en particular, donde su presencia, más allá de dos o tres programas sobre temas rodeados de una previsible unanimidad, se ve reducida a la información sobre aniversarios, premios, eventos internacionales, o al espectáculo de la puesta a prueba de su cultura general. Y hablo de intelectual no en la acepción débil de trabajador no manual, sino en el sentido fuerte original del que interviene en la esfera pública sobre asuntos extra artísticos, sociales.

—¿Cuál siente sea el lugar del intelectual cubano en ese acercamiento Estados Unidos-Cuba que muchos ven solo desde términos políticos o comerciales? ¿No estamos abocados ya al tiroteo principal de esa guerra de pensamiento?

—Hasta ahora, a lo largo de décadas, gran parte de las contradicciones ideológicas se han resuelto no por vías propiamente ideológicas, sino sobre todo por vías administrativas –parametración en los 70, depuración, el “tapabocas revolucionario”, invisibilización mediática, exclusiones y obstaculizaciones, etc.–; en este nuevo período de democratización tecnológica y máxima apertura a la presencia personal y cultural extranjera es cuando, si se quiere defender las propias ideas, se tendrá que hacerlo mediante una verdadera lucha ideológica: escuchar, analizar, explicar, argumentar y contra-argumentar. Del imponer habrá que pasar al proponer. Para defender no se podrá ofender. Y para vencer habrá que convencer.

He logrado bastante, pero no logro convencerme
Yanetsy León
Ahora
19-03-2017

A raíz de su muerte



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