No es un Partido de élites

Iroel Sánchez.

Ingeniero y periodista cubano. Trabaja en la Oficina para la Informatización de la Sociedad cubana. Fue Presidente del Instituto Cubano del Libro.

En el caso del Partido, por ejemplo, el propio Raúl dijo que teníamos que aspirar a un Partido cada vez más democrático, que represente los intereses del pueblo, porque el Partido es la garantía del poder político de los trabajadores, de los humildes, no es un Partido de élites como es la práctica política generalizada en el mundo, eso no se puede olvidar, porque nosotros no tenemos otro partido, y en ese sentido se han ido haciendo cambios, a lo interno del Partido y también de las instituciones y organizaciones, en función de ampliar los derechos, de la juridicidad del estado en defensa de los derechos, creo que en eso hemos avanzado. Puede haber gente inconforme, pero la misma calidad y amplitud del debate en torno a la Constitución, que fue un debate político, fue una acción de contenido político, con la libertad y claridad con que la gente habló, son evidencias. Y este proceso lo dirigió el Partido, fue el Partido quien convocó a participar en este proceso que es político, a criticar, a decir todo lo que se pensaba que debía ser cambiado. Eso le da autoridad, lo legitima. El Partido, además, tiene un papel ético-político que ejercer, no es un Partido electoral, trabaja para la unidad, para el patriotismo, desde la la ejemplaridad de quienes lo integran, que no reciben privilegios sino exigencias por ser sus miembros.

Yo tendría esa preocupación si se tratara de una organización sectaria. Si estuviéramos nosotros aquí viendo cómo aislamos o luchamos contra los que no son miembros del Partido. De eso no es de lo que se ocupa el Partido, por lo menos no en el que yo milito y he visto actuar. Repito, es una cuestión de ética, de ejemplo, de sus militantes y de los que lo dirigen, de asumir las tareas más duras, de ser el primero en las tareas que demandan sacrificio. Es ese el papel, el de vanguardia ética.

Yo estoy convencido de que Cuba tiene la mejor juventud del mundo, la más preparada, la más crítica, la más solidaria. No tengo dudas de eso. Esa juventud tiene las expectativas de su tiempo, tiene los resultados de nuestros errores y las cosas que no hemos podido resolver, unas por problemas internos y otras por las circunstancias que nos han impuesto desde afuera Yo conozco jóvenes que son más radicales que yo… Eso no quiere decir que no haya jóvenes también corruptos, enajenados, como hay personas de ese tipo en todas las edades.

Al estado socialista le conviene una sociedad civil activa
Iroel Sánchez
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